Natalia llega a su casa con el maletín completo: fonendoscopio, termómetro, material para tomar muestras y los medicamentos de uso habitual en una consulta. La visita empieza dejando que su mascota se acostumbre a la visita —en su propio espacio no hay jaula, ni auto, ni sala de espera— y sigue con la evaluación completa.
Si durante la consulta hace falta un medicamento inyectable, va incluido en el precio. Si hace falta un examen, la muestra se toma ahí mismo y el resultado le llega después. Y si el caso necesita pabellón o una imagen que solo existe en clínica, se lo dice en el momento y le orienta a dónde ir.